“Siempre podemos ayudar, no interesa quien es, no importa si te devuelve o no, solo sé que siempre hay alguien que necesita ayuda y siempre estaré ahí mientras pueda dar algo de mí”

En Pamplona Alta – un barrio popular ubicado al sur de Lima, Perú – se erigen “asentamientos humanos” con poblaciones que ocuparon los cerros áridos de la periferia de la capital peruana en busca de una vivienda digna. En ese lugar se pueden encontrar historias de mujeres y hombres que luchan diariamente por cambiar las condiciones de vida de su comunidad.

Allí, Socorro Torres, una mujer que con la fuerza de sus 74 años es una lideresa de la zona. Ella hace honor a su nombre, pues siempre está atenta a socorrer a todas aquellas personas que la necesitan. Su sonora voz y el saludo caluroso que acostumbra dar por las mañanas a quienes pasan por su puerta, se convierte en la invitación clave para el compartir y la búsqueda de soluciones a los problemas que aquejan a su comunidad.

Socorro siempre está atenta a escuchar las vicisitudes de las mujeres que sufren violencia, maltrato, abandono; en otros casos, se le acercan quienes quieren compartir historias de vida y de lucha por salir adelante en la dura vida que les tocó vivir.

Ella en todo este tiempo de vida ha visto la transformación de la ciudad y de su comunidad. La violencia y la delincuencia de la zona son situaciones que le preocupan y siempre está en la búsqueda de soluciones.  A pesar de su salud – a veces afectada por el paso de los años – siempre se puede encontrar en ella un soporte, una acogida y una mano de contención, pero también de propuestas.  

En la congregación “Vida Nueva” ella es el tronco que la sostiene, es la que cuida sigilosamente las instalaciones, la que abre y cierra sus puertas, la que cada domingo invita a la comunidad, como quien abre sus brazos para albergar a sus hijas e hijas. Sus palabras siempre transmiten esperanza.

Socorro forma parte del grupo de mujeres impulsado por la iglesia, que lleva por nombre “Tejiendo sueños”.  Desde allí, ejerce su liderazgo transmitiendo la experiencia acumulada en la piel y en sus manos para enseñar a las jóvenes a creer en sus sueños y también a tejer carteras y monederos con bolsas plásticas, enseñando así a contribuir con el cuidado del mundo que Dios nos ha encomendado.

Pamplona Alta presenta no solos riesgos por la inseguridad ciudadana sino también por la condición de su suelo en el cual se han erigido centenas de casas.  Es una zona con alto riesgo de desastres. Si ocurriera un terremoto se sufrirían consecuencias muy devastadoras. Las y los vecinos de la zona, sabían que librarían muchas batallas cuando poblaron ese lugar en un terreno inestable, arenoso. Sin embargo, estos hombres y mujeres sin recursos necesitaban un lugar donde fundar su hogar. 

Ellos saben que las construcciones son débiles y sus suelos se deslizarían fácilmente con la fuerza del movimiento, por eso emprenden acciones para prevenir y mitigar las consecuencias, Por eso, la iglesia y la comunidad se han organizado y conjuntamente construyen su plan de respuesta frente a un sismo. Están comprometidos en la tarea de llevarlo a cabo con mucha energía. 

Actualmente la comunidad organizada avanza en la prevención de los riesgos de posibles desastres y las mujeres del grupo “Tejiendo sueños” de la Congregación “Vida Nueva”, cuidan el medio ambiente, a través del reciclaje de bolsas de plástico que luego utilizan para tejer. Ellas son una sola fuerza y con el apoyo de doña Socorro luchan cada día por construir un mundo mejor con la gracia de Dios.


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